martes, 18 de octubre de 2016

Carreras de Ultra distancia III. La Cabeza

No podréis negarme que la mente es uno de los factores más determinantes en cada uno de los retos de nuestra vida. Saber afrontar las dificultades es una tarea complicada y es uno de los retos más difíciles a los que la vida nos somete.
Eso si, hay retos que los buscamos nosotros mismos y otros que vienen impuestos día a día..
Correr una carrera de larga distancia es todo un reto físico y mental.
Puedes ser el corredor más fuerte de los que se pongan en la línea de salida, puedes haber entrenado muy duro, haber sacrificado muchas horas de tu vida, familia, trabajo... Puede, incluso, que vayas a participar en un reto, que a priori, para tu estado de forma, sea demasiado "sencillo". Además tendrás a todos tus compañeros a tu alrededor confiando plenamente en ti, en que harás un tiempo genial. Confían en que estás en tu mejor momento de forma, y te admirarán cuando vayas a cruzar la línea de meta.
Entrenando para mi primer UTSM2012
 Has realizado todo tipo de entrenamientos para asegurarte llegar a la deseada línea de meta con las suficientes fuerzas para dar un enorme salto y chocar los talones de los pies. Para, incluso, poder realizar los últimos kilómetros a un ritmo de una media maratón llana (cuesta bajo, si, pero como Miguel Heras en el Ultra Pirineu 2016, incluso te imaginas correr los últimos km como él...). Estás pletórico de fuerzas y de confianza, y vas a romper contra todos los pronósticos.
No vamos a negar que a pesar de todo esto, intuyo que algo nervioso esta
rás en la salida... quizás ni eso.
Y allí estás, en la línea de salida, tu mochila en la espalda, y dentro de ella, todo el material obligatorio. Tienes todo perfectamente localizado, la manta térmica, la luz trasera encendida, todas tus barritas, geles o bocatas bien organizados. Tu bolsa de agua está casi llena, para que al menos te dure para el segundo o tercer avituallamiento, donde tienes pensado hacer la primera parada. Hasta allí, irás rodado, lo tienes todo calculado. Pararás a coger agua, y mientras te llenan la bolsa, irás comiendo o bebiendo algo que no llevas en tu equipaje.
Ni siquiera habrás parado a saludar al público del recorrido por la concentración que llevas, que te impide darte cuenta de que hay gente aplaudiéndote. Hasta te habrás perdido lo satisfactorio que resulta chocar la mano a los chiquillos que hay por el recorrido y verles esa cara de felicidad cuando un corredor (que para ellos es para ellos resulta como in ídolo desconocido, yo suelo tomarme mi tiempo, parar, saludarles y chocarles la mano).
La carrera va rodada, cumples los tiempos a la perfección, parece que incluso vas por delante de lo previsto.
Pero de repente, algo empieza fallar, lo mismo porque te están adelantando algunos corredores que habías rebasado hace algún tiempo, quizás porque algún kilómetro lo has hecho por debajo de lo planificado. Quizás porque pensabas que ibas entre los 10 primeros y vas el 12.
Puede que hayas sufrido un tropezón, o puede que hasta te hayas caído al suelo. Incluso varias veces.
Pueden pasar mil cosas.
Puedes empezar a notar dolores en las rodillas, calambres en los cuádriceps o en el abductor. Pensar que vas a estar otras 8 horas va a ser imposible. ¿para qué voy a estar penando tanto tiempo?
Vete tú a saber.
Entonces empiezan a rondarte por la mente las ideas de dejarlo.
Yo no soy de abandonar una carrera si no soy realmente consciente de que pongo en riesgo mi salud. De hecho únicamente he abandonado en cuatro carreras. Una con lesión de tendinitis en la rodilla, dos por esquince considerable de tobillo y una por llegar a un avituallamiento de lado a lado, mareado y casi sin conocimiento.
Pero siempre he intentado no rendirme.
Tendinitis rotuliana y otras cosillas
causaron mi retirada en GTP2013
Esta ampolla no me impidió
terminar Doñatrail2015
y dedicársela a mi sobrino,
pese al dolor que me provocaba
Claro, que a mi, como a la mayoría de corredores, nos ronda la idea en la cabeza de abandonar. Es más a mi, me ronda desde que salgo de casa y dejo a mi familia para desplazarme al lugar de la carrera. Muchas veces, antes de salir de casa. Me da pereza separarme de los míos durante las horas que dure la carrera, más el desplazamiento... Me da pereza pegarme 14 o 15 horas deambulando por el monte.
¿Y cuando sales? Uff lo que me queda por delante... lo que cuesta arrancar.
Se te presentarán miles de excusas para dejarlo. Para parar en el siguiente control o avituallamiento. Para decir que no puedes más.
Y entonces es aquí donde empieza realmente la carrera.
No se trata de ser el más fuerte físicamente. Estas carreras son para terminar, no para hacer marca.
Estas carreras son para vencerte a ti mismo.
Ganar a las ideas que te rondan.
Superar a tus pensamientos. Y esta lucha no duele. Esta lucha de destruye.
Se trata de superar esos pensamientos negativos que van a atormentarte el resto del recorrido
Irán pasando los kilómetros con mucha lentitud, y puede que cada vez te vayas repitiendo más y más veces que este no es tu día. Que no estás disfrutando (lógico).  Que te vas a retirar.
Es ahora cuando debes empezar a usar todas tus fuerzas para superar los dolores, la fatiga, los malestares, y empezar a mentalizarte de que tú eres el más fuerte de los dos.
Tú contra tú.
Cara a cara.
Mano a mano.
A ver quién es más poderoso.

Deberás a aprender a convivir con un sufrimiento brutal. Pero debes mentalizarte de que va a ser pasajero, que en unas hora acabará.

Tendrás que empezar a buscarte estrategias para superar estas dificultades. "auto-animarte" decirte que vas a llegar al siguiente punto, y felicitarte cuando lo hagas.
Ya cerca de Benasque, ya acababa todo.
Trail aneto 2012
Busca distracciones, mira atrás y valora lo que has recorrido en la última media hora.

Habla con el público, si lo hay. Y si no, imagínate lo que harás o les dirás cuando empieces a ver gente en las calles o caminos. Da igual que piensen que estás loco, en parte es cierto, pero además, posiblemente nunca les volverás a ver. Salúdales, choca la mano a los críos (se que les encanta, dales esa alegría).

Habla con los voluntarios de los avituallamientos, bromea con ellos. Y saldrás con más ánimo. (En el Ultrail La Covatilla, le dije a un voluntario que me hiciera fotos, que iba el primero. Y es que mi mirada no alcanzaba a ver al que me precedía, realmente parecía el primero, y el segundo... iba demasiado lejos. Sorprendentemente me contestó que ni lo soñara, que iban 60 delante de mi, quizás 70 o más... me hizo mucha gracia, y lo estuve pensando y riéndome un buen rato)

Familia en el recorrido.
Un apoyo incondicional
Visualiza la siguiente ascensión o descenso.

Piensa en alguna canción, pero intenta que no sea durante mucho tiempo... se puede volver en tu contra, ni que sea demasiado pegadiza, si no te arriesgas a que te acompañe demasiado tiempo.

Así sin darte cuenta verás cómo te vas acercando a la meta, cómo cada vez te queda menos.

Entonces piensa en cómo vas a celebrar acabarla. Estarás entrando en meta, saludarás a tus amigos si están, si no al público que haya, al Speaker, al organizador. Posiblemente llegues a hacer alguna locura. Yo iba constantemente pensando en mirar al cielo, y dedicarla, allá donde estés. Me tiré un buen rato pensando en ello.

Empieza a re-visualizar toda la carrera, ya estás llegando al final, ya conoces todo el recorrido, recuerda lo que has pasado, los tramos más bonitos, qué quitarías o cambiarías, cómo estaban los avituallamientos, cuál te gustó más...

Te darás cuenta de que hay muchas cosas en las que mantener ocupada tu mente. Casi sin darte cuenta verás que estás avanzando, pasando kilómetros, superando desniveles y dificultades. Eso no quita que no vayas a tener dolores, que los tendrás, pero los llevarás bastante mejor.

Recuerda que nadie dijo que acabar una carrera de 80 o 100 km fuera fácil. No. Pero si empiezas a gestionarlo con otra mentalidad, harás que no sea imposible.
Recuerda que no hay mayor trofeo que acabarla.
Barrerones a Laguna Grande de Gredos.
ULTRA TRAIL GREDOS 2015.Paisajes del corazón y la memoria
Ahora si lo podrás celebrar, con aquellos que al principio confiaban en ti, que sabían que estabas fuerte, que tanta presión te transmitieron al principio. Y es que has demostrado que puedes vencerte. Has ganado ese tú a tú.
Felicidades.

PD: Este post es un pequeño fragmento de lo que estuve pensando en uno de los peores momentos que pasé en la pasada Ultrail La Covatilla 2016. apenas había podido entrenar las semanas previas, iba desanimado, sin motivación, con miedo y desgana. Incluso había planificado dónde podría retirarme. Me anticipé a los hechos. Desde Hoyamoros (km40) empecé a sufrir calambres unido a los comentarios del "amigo" que me informaba que iba más atrás del 70 (ya si que no ganaría la carrera). Me quedaba mucho, demasiado, y llegaría de noche, no me apetecía nada. La verdad es que no estaba teniendo mucho sentido participar. Después todo cambia. Y poco a poco los km van cayendo.
Pensé en mi compañero Andrés. Estoy convencido de que hubieras terminado.
Le di vueltas a todo esto de correr ultras, a lo que sufres y cómo lo superas.

Si, lo se, debo aplicarlo a mi vida cotidiana, otro reto


Lee esta crónica de NEREA MARTINEZ Parecía que la carrera no se le planteaba bien, pero terminó: "Entro en Béjar y me relajo por fin, dejándome llevar por la emoción."

Puedes recorar este post del año pasado

Abandonos en ultra trail: menos es más (corredordemonatana.com)